El arte de abrazar la vida
Voluntariado
Gracias a una persona anónima, la Escuela Refugio de Artes y Oficios, para jóvenes en situación de calle, ya cuenta con un amplio terreno de 5.000 metros cuadrados de superficie, ubicado en Colina.
Viernes 9:00 AM, Puente Cal y Canto. Dos chicos se aprestan a subir a través de una escalera a la superficie de Santiago. Sus días y noches transcurren en la ribera del Río Mapocho, junto a los perros vagabundos y los desechos que el río arrastra. Arriba los esperan sus pololas e hijos -porque a pesar de su corta edad-, ya tienen hijos. Pía Salas también los espera, una actriz de profesión y madre de corazón, desde hace seis años de estos niños del emblemático Mapocho.
“La fundación existe porque ellos existen”, es lo primero que dice Pía Salas, cuando le preguntan qué la motivó a desarrollarla Fundación Abrazarte, que tal como lo dice su nombre “abraza” a los niños y jóvenes que nadie quiere ver, a los hijos del Río Mapocho, que pasan sus días entre la distorsión de la bencina y el agua turbia y nauseabunda.
“Nuestro trabajo se basa en la filosofía de que el arte y el deporte son herramientas para sanar el alma. Realizamos talleres en los parques y lugares formales como Balmaceda e Injuv. Llevamos a los chicos a museos, cine, y hacemos un acompañamiento psicosocial muy fuerte, que nos demanda mucho tiempo por cada uno de ellos”, agrega Salas.
Trabajan con un universo de25 a30 chicos para darle consistencia a los proyectos personales y aunque Pía reconoce que ha sido una tarea dura, día a día se ganan pequeñas batallas, que la incentivan a seguir adelante.
Son las 10:00 AM y el grupo de jóvenes se dirige a tomar desayuno, no es tarea fácil sacarlos de sus colchones, porque ha sido una noche de juerga, en donde las drogas, los solventes y el alcohol, han sido sus deleznables compañeros. Pero en la fundación, no bajan los brazos, ya que están convencidos de que se puede sacar a estos jóvenes de la calle.
“Una fuerza enorme e interna me llevó a salir a buscar niños al Mapocho. La insistencia de los medios en mostrarlos una y otra vez por televisión aspirando tolueno me mataba”, agrega la actriz y fundadora.
A las 10:30 AM, se termina el desayuno, y el grupo se prepara para iniciar los talleres de percusión y de teatro. Allí, la disciplina se vuelve un valor sagrado, los jóvenes respetan los espacios y sorprende el empeño y potencial que muchos de ellos poseen. Es en ese momento, cuando el argumento que no les interesa nada en la vida, se hace trizas y la falta de oportunidades parece ser la respuesta a su opción de vida.
“Nosotros queremos salir adelante, a pesar de que la calle te da más libertad, no es un buen lugar para vivir, yo no le recomiendo a nadie esto, menos a los que tienen hijos. Estos talleres nos sirven porque nos sacan de la realidad donde estamos”, agrega, Luis Oñate, uno de los jóvenes que sueña con un mejor futuro, alejado de las adicciones.
Esas son parte de las razones que hoy llevan a esta soñadora a estar a punto de concretar su gran proyecto social, construir una Escuela Refugio de Artes y Oficios, en donde 25 adolescentes, entre 16 y 25 años, tendrán la posibilidad de dormir y de asistir a clases, para desarrollar su capital humano, para que finalmente sean ellos los protagonistas de su propio destino.

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