Las habilidades sociales y su importancia

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El ser humano es un ser social por naturaleza. Como tantos otros animales, nosotros empezamos a evolucionar de verdad y conseguir llegar lejos como especie cuando nos unimos en grupos, cuando entendimos que aquella unión hacía la fuerza frente a las amenazas externas, como los depredadores. Luego llegaron las primeras aldeas, las ciudades y la construcción de la cultura y la sociedad como la entendemos hoy en día. La evolución de nuestra especie está ligada, precisamente, a ese aspecto social que todos compartimos. Tal vez en algunos momentos nos sintamos confundidos en medio de una sociedad o en un entorno cultural que no entendemos del todo, y pensemos en aislarnos. Pero en realidad, todos necesitamos de la compañía de los demás, porque el apego es indispensable para poder llevar una vida plena y psicológicamente sana. ¿Cómo desarrollar esas ideas, esas relaciones, esos deseos? A través de las llamadas habilidades sociales.

Debemos entender que estas habilidades, en cuanto que son adaptativas a cada grupo y a cada cultura, no serán siempre iguales en todos los lugares del mundo. De hecho, hay ciertas conductas que en una sociedad están bien vistas pero que en otra están totalmente prohibidas. El contexto es imprescindible para poder desarrollar esas habilidades sociales, pero al fin y al cabo, las herramientas que tenemos para llevarlas más lejos son siempre las mismas, y parten de nosotros, de nuestro aprendizaje y de la adaptación a dicho contexto social. Como individuos estamos involucrados dentro de esa sociedad, junto a todo aquel que nos rodea, a veces de manera muy personal y otras simplemente siendo miembros de un colectivo y afectando al resto con nuestras acciones, desde votar hasta utilizar un coche muy contaminante. Vivir en sociedad conlleva muchos beneficios, pero también a veces sacrificios personales. En este artículo vamos a determinar cómo se desarrollan las habilidades sociales para llegar al punto de equilibrio perfecto con ellas.

Qué son las habilidades sociales

Podríamos definir de una manera general a las habilidades sociales como el conjunto de capacidades y estrategias que un ser humano posee para poder resolver situaciones sociales de manera efectiva, expresando sus sentimientos, sus deseos y opiniones de una manera razonada dentro del contexto social en el que vive, para crear relaciones provechosas. Esas relaciones sociales con los demás pueden basarse simplemente en interacciones casuales, como pagar un billete de autobús, o pueden ser mucho más profundas y conllevar un grado de intensidad mayor, cuando son relaciones dentro de nuestro puesto de trabajo, con nuestros amigos o con los vecinos, por ejemplo. El desarrollo de esas habilidades nos permite articular una vida social beneficiosa tanto para nosotros como para el grupo en el que estamos.

Técnicas para trabajar las habilidades sociales

Existen muchísimas clasificaciones de habilidades sociales que cualquier ser humano debería controlar o al menos conocer. Desde las más básicas, como escuchar al otro y prestar atención a lo que dice, o presentarse de manera correcta y dar las gracias, hasta algunas más complejas, como desarrollar la empatía por otras personas, o ser asertivos, siendo claros y directos pero sin herir los sentimientos de las otras personas. Estas últimas son las que más trabajo suelen requerir, puesto que en muchas ocasiones estamos tan metidos en nosotros mismos que somos incapaces de ponernos en el lugar de la otra persona y empatizar con ella. Por eso existen muchas técnicas para trabajar las habilidades sociales y desarrollarlas mucho mejor.

Desde la más básica y simple, que es el reconocimiento emocional, algo que hacemos de forma casi instintiva desde que somos niños y que nos permite saber el estado de ánimo de otra persona para actuar en consecuencia, hasta las técnicas de rol con otras personas para ponernos en su situación y aprender a empatizar con ellas. Mantener conversaciones es la forma más natural de obtener y entregar información, así que también es la manera más óptima y habitual de relacionarnos con los demás. Dominar las pautas de una conversación, los silencios, los momentos en los que debemos cambiar de tema, es también una habilidad social importantísima.

Las técnicas para trabajar las habilidades sociales suelen reforzarse cuando hay una persona que no domina del todo ese tipo de capacidades, como la de iniciar una conversación o la de ponerse en el lugar del otro. A través de diferentes técnicas, sobre todo conductuales, desde la psicología se ayuda a esa persona a entender las herramientas que necesita para ser un individuo socialmente apto, sin menospreciar sus propias capacidades. En la mayoría de casos, la timidez o los pensamientos negativos pueden llevar a un proceso de desadaptación por parte de una persona, que no se siente cómoda en algunos contextos sociales. Explorar esos miedos es esencial para poder reconducir la situación y dotar a esa persona de las habilidades sociales necesarias para desenvolverse en el mundo.

¿Son realmente importantes en nuestra sociedad?

Decíamos al principio que el ser humano es social por naturaleza, y eso hace que estas habilidades sean necesarias para poder desarrollarnos completamente como personas y como individuos dentro de esa sociedad. A no ser que vayamos a marcharnos al campo o al bosque a vivir en una cabaña totalmente solitaria y sin contacto con el mundo exterior, estas habilidades serán imprescindibles para poder adaptarnos al contexto social en el que vivamos. Cada día realizamos interacciones sociales de todo tipo, y nuestra capacitación como individuos sociales se verá afectada por la manera en la que desarrollamos esas interacciones, mostrándonos amables, colaborativos, y respetuosos con el resto de las personas que nos rodean.